Érase una vez un monstruo que vino a Cádiz
y volvió a todos majaretas.
Locos y embrujados consiguió
que ese verano llovieran papelillos en la Caleta.
Hasta que llegó el levante para salvarlos
y con su fuerza puso todo en su sitio.
El salitre lo dejó para el estío
y los pitos de caña para el frío.


Ilustración Luz Marina G.
Texto Alba García Marcos

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